El
nombre de este artista plástico
es simplemente Ambrósio Santana,
pero la diversidad de su trabajo
va mucho más allá
de estas dos palabras: collage en
pintura, óleo sobre tela,
pintura acrílica y esculturas
en madera, forman parte de su cotidianeidad
en su trabajo.
Nacido en Serra de Sant’Ana,
en el “sertão”
de Seridó, el artista no
pasó más allá
del curso primario, concluído
a duras penas en la capital, donde
también consiguió
el primer trabajo de cadete de una
familia tradicional. Además
de las esculturas, Ambrosio crea
postales, cuya producción
es casi toda vendida en Europa.
El Pintor se acaba transformando
en una extensión de sus manos
y él pinta remeras, gorros,
pantalones y hasta fachadas de hoteles
y posadas de Pipa. De allí
hasta las telas hay solo un paso.
Actualmente, el artista plástico
tiene un atellier y una galeria
de arte en la Praia da Pipa, donde
en 300 mts cuadrados, trabaja, expone
y enseña su arte a adultos
y niños. La dirección?
El dice que basta llegar a Pipa
y preguntar por el atellier de Ambrosio...
Vivió y trabajó en
Rio de Janeiro, São Paulo,
Recife, Salvador y Fortaleza, entre
los años 1976 y 1987, cuando
finalmente regresa a Natal y conoce
a la eternamente ecológica
Praia da Pipa.
En Pipa aparece el don que Ambrosio
ya tenía. Encantado con el
paisaje e inspirado en la paz del
litoral potiguar, comienza a reciclar
troncos, raíces y plantas
muertas. Este material se transforma
en Escultura retocada con cera de
carnaúba. “No tiño
las piezas, todo es muy natural”,
dice.